Sandra Escudero
MARCO COMPTA AMB MI
MARCO COMPTA AMB MI
No se pudo cargar la disponibilidad de retiro
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Una mujer maravillosa pero cansada, pero maravillosa, entra en su casa. Se descalza lentamente y suspira.
Su hija, que siempre va a saludarla cuando entra por la puerta de la casa que comparten, la abraza y le dice: ¿mamá, cómo te ha ido el trabajo hoy?
Después de tres segundos le contesta: bien, cariño, gracias ¿y a ti?
La hija le mira a los ojos, la coge de la mano y se dirigen a sentarse al sofá juntas (cómo hacen casi cada día).
Mamá, cuéntame, sabes que puedes contar conmigo.
La madre acto seguido derrama una lágrima por su rostro, que nadie sabe dónde llegará.
Durante una hora la hija permanece inmóvil escuchando a su madre, con su corazón abierto, sin intentarle bajar el volumen y sin intentarla solucionar. Ésta, como un búho, la observa, con su mirada que abraza, haciéndole preguntas para que su madre pueda abrir aún más su corazón y llegar a la raíz de cómo se siente hoy.
“Necesito descansar”, susurra la madre.
Túmbate aquí, en mis piernas, que te acaricio el pelo, dice la hija (también maravillosa como habéis podido observar).
De repente, desde la ventana abierta se asoma una canción que inunda el ambiente de ternura: compta amb mi de Txarango. ¿Casualidad o destino?
Las dos sonríen, porque siempre repiten en voz alta que las casualidades no existen. La madre descansa en el regazo de su querida hija, y se deja caer, como caen las hojas de los árboles en invierno. Cae en un sueño profundo.
Su hija la mira, mira cada detalle de su rostro y acaricia esa suave piel de su madre, llena de estrellas marrones.
